VOYEUR

Voyeur es un proyecto artístico diseñado, desarrollado y performatizado por el artista Abel Azcona durante todo el año 2014. Azcona mantuvo relaciones sexuales con cuarenta hombres vinculados al mundo del erotismo, el cruising, el intercambio sexual, la pornografía y la prostitución masculina. El proyecto artístico fue desarrollado en las ciudades de Nueva York, Bogotá, Madrid y Barcelona. En colaboración con los fotógrafos españoles Mano Martínez, Caín Q., Josep Rodriguez Oller, Jordi Chicletol, Juanma Carrillo, Rafael Gavalle, David Trullo, Gerardo Vizmanos y Fernando Bayona, el fotógrafo chino Miao Jiaxin, el fotógrafo panameño Eduardo Vega-Patiño, el holandés Paul Sixta, el francés Jean Baptiste Huong, los fotógrafos estadounidense Christopher Makos y Lenox Fontaine y los fotógrafos colombianos Camo y Juan Pablo Echeverri, nombres reconocidos dentro del campo de la fotografía y muchos de ellos más concretamente dentro del panorama de el homoerotismo a nivel internacional.

Voyeur surge desde una búsqueda del artista Abel Azcona en torno a su propia incapacidad de establecer vínculos afectivos y sexuales. Siendo una exploración de esta problemática en primera persona. Azcona en numerosos proyectos ha expresado su incapacidad de establecer estos vínculos así como la dificultad para el contacto físico por culpa de heridas provocadas sobre todo en su infancia y adolescencia, maltratos, abusos, continuos abandonos, el primero por parte de su madre biológica al darle a luz. El abandono por parte de su madre provoca lo que en psiquiatría se denomina herida primaria. Definida por Nancy Verrier, psiquiatra especializada en heridas de abadono, como "una herida física, emocional, psicológica y espiritual, una herida que causa un dolor tan profundo como para ser descrito como celular por los abandonados, incluso prenatalmente que se permiten entrar tan profundamente en su dolor”. Añadiendo a toda esta problemática un transtorno limite de la personalidad que genera actitudes cambiantes en cuanto a sentimientos, gustos y visión personal de la propia realidad del artista.


Theo y Abel, dos desconocidos, minutos antes de su primera y última relación sexual.
Con Theo en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

En otros proyectos de Abel Azcona, especialmente los desarrollados en 2014, podemos observar la problemática del artista a la hora de establecer relaciones sociales y más especialmente en torno a lo sexual. Toda la problemática antes explicada ha llevado a Azcona a que desde su juventud haya utilizado su propio cuerpo con fines sexuales con el objetivo de empatizar con otras personas, para sentirse parte de alguien. Incluso haber tolerado abusos por parte de personas de avanzada edad a lo largo de su adolescencia. Rasgo clásico en personas con transtornos psicoafectivos, en muchos casos incapaces de decir “no”.

En esta obra performativa el artista escoge a cuarenta personas con una conexión directa con lo sexual, en la primera etapa entre personas del mismo sexo y en la segunda entre hombre y mujer. Pero esta vez con unas características físicas que según los patrones de belleza actual serian vistas como atractivas y por ello, en muchos casos que se dedican al modelaje, la pornografía o la prostitución, aun cuando el artista no siente atracción hacia casi ninguno hacia ellos. Azcona se describe a si mismo como un ser enfermo, no empático y egoista, características que le llevan en muchos casos a la utilización sexual de otras personas con el fin de la autoafirmación. Veinte relaciones sexuales con veinte desconocidos, relaciones a las que se fuerza para autoexplorarse, al igual que en su vida cotidiana el artista que se define como poco sexual, muchas veces motivado por el alcohol y las drogas o cuando sus transtornos mentales estan en auge, fuerza relaciones sexuales, en ocasiones con cierta promiscuidad y riesgo. En estas relaciones la atracción física muchas veces es mínima o inexistente y las realiza con el objetivo de no sentirse abandonado y como una herramienta de reafirmación de su autoestima. Objetivo fallido, ya que con estas actitudes en vez de sanar heridas se abren nuevas, nuevos abandonos y relaciones sociales insanas.


Theo y Abel, dos desconocidos, minutos antes de su primera y última relación sexual.
Con Theo en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Casi un centenar de fotografias plásticamente bellas, al igual que en otras obras de Azcona encierran una historia de dolor y enfermedad que invita al espectador a reflexionar. Un artista que ha sufrido abusos sexuales en su piel repite patrones con el fin de entender, construir y denunciar. Un proyecto que una vez terminado ha prevalecido en la memoria y el interior del artista, motivando nuevos desordenes mentales para los cuales ha requerido ayuda psiquiátrica.

Una vez más Abel Azcona pone sobre la mesa y aborda el tema de las parafilias, gustos y tendencias de muchos hombres que realizan prácticas poco usuales pero cada vez más proliferantes. El voyeurismo, uno de los conceptos protagonistas en esta pieza, el exhibicionismo, o las relaciones con desconocidos de forma aleatoria. Estas prácticas entendidas quizás también como una via de escape de determinadas tendencias, las cuales la sociedad no ha aceptado como corrientes provocando esto en muchos casos que se realicen con ocultismo y con vergüenza. En una sociedad como la de hoy que todavía desde que nacemos se nos encauza hacía la idea de que lo correcto socialmente hablando, es tener una pareja y nos indica que lo “normal” es sentir la necesidad de compartir su vida con otra persona. Azcona como ser “anormal” es incapaz de establecer un vínculo firme y permanente.


Theo y Abel dentro del proyecto "Voyeur" antes de comenzar su primera relación sexual.
Con Theo en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Diez fotógrafos reconocidos nacional e internacionalmente en el mundo del homoerotismo español fotografiaron entre los meses de abril y julio de 2014 al artista a modo "voyeur". El fotógrafo Mano Martinez, especializado en retrato masculino con un claro interés homoerótico juega creando un equilibrio perfecto entre sensualidad y plasticidad. Eduardo Vega-Patiño, fotógrafo y cineasta panameño, el segundo de los fotógrafos participantes en este proyecto consigue convertir el desnudo masculino y el sexo en poesía visual. Con una conexión especial con Azcona, por colaboraciones anteriores, ambos consiguen fusionar asexualidad y placer. El fotógrafo afirma: “ Abel se llama asexuado, por más que lo intentase el placer es algo que solo conseguía consigo mismo. Y como obligación había aprendido los menesteres de satisfacer la sexualidad ajena y era particularmente bueno en ello”.

El fotógrafo Cain Q., especialista en momentos de sensualidad interrumpida y en relaciones de intimidad entre el modelo y el fotógrafo. Josep Rodriguez Oller, productor y director porno crea imágenes cargadas de sexualidad explicita y experto en contar historias eróticas. Jordi Chicletol fotógrafo catalán que fusiona lo “moderno” con lo sexual y juega con lo explicito y lo prohibido. El cineasta y fotógrafo Juanma Carrillo conocido por su universo de creación, un mundo temático de corte rotundamente sexual, tan ficticio como real que es representativo de su trabajo de perfil transgresor y su perfil rupturista.


Theo y Abel dentro del proyecto "Voyeur" comenzando su primera relación sexual.
Con Theo en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Fernando Bayona, uno de los fotógrafos más reconocidos nacionalmente por sus historias fotografiadas con gran carga conceptual y en ocasiones eróticas. El fotografo francés Jean Baptiste Huong, conocido por plasmar belleza, piel e historias individuales en papel, que nos invitan a profundizar en la historia de cada uno de sus modelos. Rafael Gavalle, fotógrafo especialista en plasmar en diversas ocasiones historias de dolor de Abel Azcona en proyectos de sensualidad o prostitución. Para finalizar, David Trullo fotógrafo icono de la actual movida madrileña, jugando con el concepto, la imagen y la perceptividad.

Abel Azcona nos habla de conductas problemáticas y miedos. El voyeurismo es una conducta que puede llegar a ser parafílica caracterizada por la contemplación de personas desnudas o realizando algún tipo de actividad sexual con el objetivo de conseguir una excitación sexual. Para muchos las parafilias son alteraciones de la percepción sexual, Azcona del mismo modo nos habla de su propia alteración en torno a lo sexual y psicoafectivo. La actividad del voyeurista no implica ninguna actividad sexual posterior. El voyeur suele observar la situación desde lejos en lo que entra en juego el riesgo de ser descubierto lo cual actúa a menudo como potenciador de la excitación.


Theo y Abel dentro del proyecto "Voyeur" comenzando su primera relación sexual.
Con Theo en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Según lo expertos, el voyeurismo se da, en mayor medida, en hombres. La diferencia entre un acto vouyerista y una actividad sexual normal estriba en que la persona observada tenga conocimiento de esa observación o no. En el caso de este proyecto el acto del voyeur es pactado previamente entre los amantes y el fotógrafo aunque según iban avanzando los minutos la presencia del cámara iba pasando a un segundo plano provocando que incluso el artista y su acompañante no repararan en su presencia. El voyeurismo puede ser colectivo o individual, en el caso de las sesiones al aire libre a la figura del fotográfo le acompañan espectadores, usuarios de las zonas de cruising y paseantes.

Una vez más un proyecto de Abel Azcona se convierte en una fusión de piezas plásticas, performativas manteniendo una conceptualidad reflejo directo de la experiencia vital y dolorosa del propio artista. Las exposiciones formadas a raiz de las fotografias y documentación de las veinte relaciones sexuales compartidas entre Azcona y sus compañeros sexuales invitan al espectador a mantener nuevas relaciones de voyeurismo, sexualidad y empatia con el artista y cada uno de sus amantes de ocasión.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en un ático del centro de Barcelona, alquilado a un actor y modelo erótico. Se realizó con Rubén, un actor recién iniciado en el mundo de la pornografía masculina. El artista y el actor mantuvieron relaciones sexuales, a pesar de ser dos desconocidos. El desconocido es un joven que hace pocos meses se dedica al cine para adultos de temática gay. Abel y Rubén se citaron en el apartamento antes mencionado, un espacio desconocido para ambos. Al igual que en muchas relaciones de intercambio sexual o prostitución, ambos se desnudaron individualmente en habitaciones contiguas. Mantuvieron relaciones sexuales, fríamente al principio por el desconocimiento mutuo, durante una hora que fueron capturadas por el fotógrafo Mano Martinez.


Rubén y Abel dentro del proyecto "Voyeur" comenzando su primera relación sexual.
Con Rubén en Barcelona © Mano Martinez / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

"Las relaciones con hombres siempre me habían asustado, nunca habían surgido por una atracción física. Relaciones forzadas, fingir patrones, búsqueda de mismo sin encontrarme. Hacía meses que no besaba a un hombre, y mi primer "Voyeur" venía en un momento convulso. Relaciones interrumpidas y miedo al compromiso. Un actor porno me esperaba en la puerta de un apartamento perteneciente a otra persona del mundo del porno. Era mi primer contacto con este ámbito. Mi boca sabía a alcohol, mi compañero apaciguador del miedo. Nos desnudamos, nos besamos y nos comimos en la bañera para terminar en una cama. Entre sábanas blancas le permití tocarme, mi cabeza no estaba allí, estaba pensando en el día siguiente. En irme de Barcelona, ciudad donde llevaba muy pocas horas, únicamente para este proyecto. Ciudad donde se quedarían esos recuerdos, paralelos con los recuerdos de amantes no amados en mi vida real. Terminanos, nos vestimos y en un taxi huí de ahí. Sin dudas resueltas. Revuelto. Un intercambio sexual con un desconocido. De alguna forma sentía que era entre dos, ya que yo soy mi mayor desconocido."
-Abel Azcona.


Rubén y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Rubén en Barcelona © Mano Martínez / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

En un ático con un gran ventanal desde el cual se veía toda la ciudad de Barcelona el artista y el actor empezaron a intimar en el interior de una bañera, para terminar secándose mutuamente y manteniendo relaciones sexuales en una cama inexplorada por los dos. La dificultad del desconocimiento mutuo creo una transición claramente visible. De la timidez inicial a la confianza, seguridad y erotismo. Un profesional del sexo acostumbrado a mantener relaciones sexuales con desconocidos y ser filmado, intiminando con un artista con dificultades a la hora del contacto físico y sexual. Una relación sexual más en la hoja de vida del actor y otra más del artista dentro del proyecto Voyeur, donde explora su incapacidad, miedos y ausencia de vínculos.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en un apartamento vinculado a la prostitución masculina en la ciudad de Barcelona con un joven de veinte años llamado Theo. El desconocido es un usuario habitual de redes y aplicaciones especializadas en contactos con fines sexuales, con gran interés en practicas eróticas poco usuales, como el ser observado. Abel y Theo se citaron en el apartamento antes mencionado, con el desconocimiento por parte del invitado de los servicios y utilización real de dicho espacio. Como si de una relación pactada se tratase ambos se desnudaron cada uno en una esquina de la habitación, al principio con timidez sobre todo por parte del invitado mantuvieron relaciones sexuales durante una hora que fueron capturadas por el fotógrafo Eduardo Vega-Patiño.


Theo y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Theo en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

"Bajarse de un tren en Sants, montarse en un taxi, subir las escaleras hasta un apartamento desconocido, en el que se respiraba sexo en el ambiente, entrar en una habitación completamente perdido y desnudarse para follar con un anónimo que buscaba experiencias sexuales extrañas a través de la red, mientras un fotógrafo al que conoces hace días nos fotografia. Nos besamos, nos chupamos, nos penetramos la piel, mientras mi mente volaba lejos de la estancia. Abandonamos la habitación, abandono Barcelona. Sólo recuerdo que se llamaba Theo" - Abel Azcona.

La frialdad y timidez de Theo fue perdiéndose conforme el contacto físico iba acrecentándose. De hecho, él esperaba al artista completamente en silencio, únicamente interrumpido por una erección. Movimientos bruscos al principio por el desconocimiento mutuo, terminaron en felaciones y sexo, contra el cristal, en el balcón y contra las paredes. Un mensaje en una aplicación, uno de tantos, acabó con dos desconocidos manteniendo relaciones en un apartamento dedicado al sexo. Siendo fotografiados desde el primer beso hasta la eyaculación.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en la zona de cruising de la Casa de Campo a las afueras de Madrid. Se realizó con un joven de veinticinco años llamado Eduardo. El desconocido a raiz de una reciente ruptura explora diferentes mundos en torno al erotismo, desde redes y aplicaciones especializadas hasta pequeños filtreos con fotografía y videos. Abel y Eduardo mantuvieron relaciones sexuales, a pesar de ser dos desconocidos. Ellos se citan en la entrada del metro de Casa de Campo para adentrarse en la zona de cruising. Entre los arboles los dos cuerpos no conocidos se descubrieron por primera vez, todo ello capturado por el fotógrafo y cineasta Juanma Carrillo.


Eduardo y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Eduardo en Madrid © Juanma Carrillo / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

La vegetación de Casa de Campo a modo voyeur observa a diario más de cien relaciones sexuales entre desconocidos. Por eso era un lugar idóneo para una nueva sesión de un proyecto donde dos desconocidos con motivaciones diferentes intiman invitando a un fotógrafo a formar parte de un entorno con gran carga erótica y perversión. Durante una hora de conocimiento mutuo donde ambos jugaron con su cuerpo. El concepto de voyeurismo, más que nunca se respiraba en el ambiente ya que usuarios de la zona cruising fueron participes de la relación entre Abel y Eduardo.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en un apartamento del norte de Madrid. Se realizó con un joven de veintiun años llamado Mateo. El desconocido es un usuario habitual de redes y aplicaciones especializadas en contactos con fines sexuales, con gran interés en practicas eróticas poco usuales, como el ser observado. Abel y Mateo se citaron en el apartamento antes mencionado. Sin dirigirse una palabra los dos desconocidos se desnudaron para comenzar así una relación sexual en el interior del apartamento que concluiría en la terraza del mismo. Relaciones de intimidad desde los besos y las caricias hasta sexo más explicito durante una hora bajo la mirada del fotográfo Cain Q.


Mateo y Abel, dos desconocidos, minutos antes de su primera sexual.
Con Mateo en Madrid © Caín Q. / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Mateo y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Mateo en Madrid © Cain Q. / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Esta vez Abel Azcona recibió a Mateo como a un desconocido pero para él no lo era, ya que meses atrás él había participado en una performance con el artista, y era un seguidor desde hace meses de su obra artística. Al finalizar la performance, Mateo había entregado una carta a Abel en la que le explicaba como había influenciado en él su trabajo y su modo de afrontar la vida. Esta carta ha sido leida por Azcona en diferentes conferencias y talleres, pero al volver a ver a Mateo para participar en Voyeur no le relacionó con aquella carta hasta que se lo hizo saber al finalizar el proyecto. El desnudo inicial así como los primeros besos, caricias y juegos fueron tímidos pero a lo largo de la hora que duró la relación sexual derivarón en la confianza suficiente para un sexo mas visceral y cargado de erotismo. Tanto el fotógrafo, como los amantes coincidían en que se respiraba complicidad en el ambiente, y atracción mutua.



Samuel y Abel, dos desconocidos, minutos antes de su primera sexual.
Con Samuel en Madrid © Jean Baptiste Huong / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Samuel y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Samuel en Madrid © Jean Baptiste Huong / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Esta sesión de Voyeur se desarrollo en un apartamento en el centro de Barcelona con Isaac, él era un completo desconocido para el artista hasta minutos antes de mantener relaciones sexuales. Cuando Abel Azcona llegó al apartamento Isaac le esperaba allí. Abel e Isaac a los minutos de conocerse intimaban en el baño, en la despensa y en el balcón, rondando por el apartamento completamente desnudos. Una investigación exhaustiva de un apartamento y de una piel desconocida, todo ello documentado de forma nada intrusiva por el fotógrafo Jordi Chicletol.


Isaac y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Isaac en Barcelona © Jordi Chicletol / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en un apartamento de Barcelona, alquilado por Abel Azcona para realizar el proyecto Intimacy, en el que Azcona explora la sexualidad y las relaciones desde la intimidad y la afectividad. Se realizó con Ruben, un actor recien iniciado en el mundo de la pornografía masculina, con el que el artista había realizado otra sesión de Voyeur previamente en la ciudad condal. Esta vez los dos se conocían de relaciones sexuales artísticas previas, lo que hizo que la sexualidad y el erotismo fueran visibles a lo largo de toda la sesión. Ruben es un joven que desde hace pocos meses se dedica al cine para adultos con temática gay. Después de rodar Intimacy de forma casi natural terminan con un intercambio sexual en la ducha fotografiado de forma no invasiva por Eduardo Vega-Patiño.


Rubén y Abel antes de comenzar "Voyeur".
Con Rubén en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Rubén y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Rubén en Barcelona © Eduardo Vega-Patiño / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Un nuevo Voyeur con una gran carga erótica aparente al ser germinado desde las siete relaciones sexuales de Intimacy, alimentado con la participación activa, sexual y artísticamente, del fotógrafo Eduardo Vega-Patiño en ambos proyectos. Las diferentes propuestas artísticas en torno a la sexualidad colborativas con el actor porno Ruben llevarón a diferentes relaciones de intimidad entre ambos. Esta última relación en Voyeur para dos desconocidos en lo personal y conocidos en lo sexual cerró una relación basada en lo artístico y lo físico.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en un apartamento del norte de Madrid con un joven de veintiocho años llamado Jose. El desconocido es usuario de redes y aplicaciones especializadas, muchas de ellas las emplea de un modo exhibicionista mostrando su cuerpo en muchas ocasiones desnudo o semidesnudo. Además emplea las redes para conocer personas afines con las que compartir sexo individualmente o en grupo. Abel y José se citaron en el apartamento antes mencionado. Después de conocerse brevemente se desnudaron para comenzar así una relación sexual en el interior del apartamento que comenzaría en una mesa para concluir en la cama. Todo el desarrollo sexual desde el desnudo hasta la última erección fueron fotografiados por Cain Q.


José y Abel, dos desconocidos, comenzando su primera y última relación sexual.
Con José en Madrid © Caín Q. / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


José y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con José en Madrid © Caín Q. / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.



Iván y Abel, dos desconocidos, poco antes de empezar su primera y última relación sexual.
Con Iván en Madrid © Jean Baptiste Houng / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Iván y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Iván en Madrid © Jean Baptiste Huong / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en un estudio cinematográfico de pornografía masculina en la ciudad de Madrid con Tony, uno de los actores porno más reconocidos a nivel nacional. El artista interrumpió una grabación profesional de un largometraje temático para mantener relaciones sexuales con el actor protagonista en el estudio. El Actor totalmente desconocido para Azcona era un joven especializado en cine para adultos. El intercambio sexual entre ambos empezó con practicas sadomasoquistas como el bondage y la dominación a otras más habituales. Este Voyeur consigue una fusión entre el mundo del porno, del arte y de la exploración de los traumas. Fusión documentada por el cámara y productor de cine porno Josep Rodriguez Oller.


Tony y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Tony en Madrid © Josep Rodríguez Oller / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en la zona de cruising en Montjuic de Barcelona con Josh, un actor porno y profesional del sexo masculino. Abel y Josh mantuvieron relaciones sexuales a pesar de ser dos desconocidos. El desconocido era un joven que desde hace años trabajaba en el campo de la prostitución masculina, el cine para adultos o la fotografía erótica. Siendo elegido en 2013 el mejor profesional del sexo gay en España. Los dos, como si de un cliente y un acompañante se trataran, se citaron con un vehículo en Montjuic en Barcelona, conocido por ser zona de cruising e intercambio sexual. Al igual que en muchas relaciones sexuales con intercambio monetario, ambos se desnudaron individualmente en un descampado de la zona. Aparcaron el vehículo y su interior consiguieron empañar las ventanas y que otros usuarios buscando intercambio sexual se acercaran y asomaran para obvervarles. Un observador continuo del principio al fin fué el fotógrado Mano Martinez.


Josh y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Josh en Barcelona © Mano Martínez / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en la zona de cruising de la Casa de Campo a las afueras de Madrid. Se realizó con un joven de veintiun años llamado Mateo, con el que Azcona había trabajado en otra sesión de Voyeur previamente en un apartamento al norte de Madrid. Esta vez los dos se conocían de relaciones sexuales artísticas previas, lo que hizo que la sexualidad y el erotismo fuesen visibles a lo largo de toda la sesión. Mateo es un usuario habitual de redes y aplicaciones especializadas en contactos con fines sexuales y con gran interés en practicas eróticas poco usuales, como el ser observado. Esta vez la sesión sexual compartida se llevo a cabo entre los arboles de las zonas de intercambio sexual de Casa de Campo en Madrid. Los dos cuerpos desnudos, ya conocidos olvidaron el entorno que les rodeaba y a las personas en búsqueda de sexo que paseaban a su alrededor. EL fotógrafo y cineasta Juanma Carrillo, como un Voyeur más en una de las zonas de cruising más grandes de Madrid observó con sus ojos y objetivo el encuentro.


Mateo y Abel, antes de comenzar su sesión de Voyeur en Casa de Campo.
Con Mateo en Madrid © Juanma Carrillo / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.


Mateo y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Mateo en Madrid © Juanma Carrillo / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Dos cuerpos ya conocidos, fusionados de nuevo, junto a todas las parafilias que conlleva una zona donde mas de cien desconocidos realizan sexo cada día. En la misma hierba donde probablemente horas atrás otros dos desconocidos han dejado de serlo Abel y Mateo vuelven a conocerse, por interés del proyecto o quizás por interés mutuo. Caricias que reconocen zonas y cumplen deseos que por falta de tiempo o miedo al desconocimiento quedaban por cumplir. Tanto el fotógrafo Juanma Carrillo, tanto los amantes coincidian en que se respiraba complicidad en el ambiente y confianza mutua.


Esta sesión de Voyeur se desarrolló en un apartamento en el centro de Barcelona con un joven llamado Alejandro. Él era un completo desconocido para el artista hasta minutos antes de mantener relaciones sexuales. Alejandro había llegado allí por su interés desde un punto de vista artístico en el campo de la exploración sexual, la excitación suscitada por la fusión de sexo, arte y voyeurismo, además de la motivación por su atracción a prácticas sexuales que suelen generar controversia. Abel y Alejandro se citaron en el apartamento antes mencionado, un apartamento habitado por otras personas que ellos ocuparon con fines sexuales. Ambos completamente desnudos se olvidaron de forma natural del entorno, dejando fluir su atracción evidente. Fuerte conexión reciproca captada por el fotógrafo Jordi Chicletol.


Alejandro y Abel en el proyecto "Voyeur" del artista Abel Azcona.
Con Alejandro en Barcelona © Jordi Chicletol / Abel Azcona. 48 x 70 Disponible.

Dos cuerpos desnudos que sobre las sabanas, contra la puerta, al borde del balcón dejaron marcas en su piel. Una de las relaciones sexuales de Voyeur con más conexión y atracción mutua. Dos erecciones se entrelazaban mientras los protagonistas compartían sudor y saliva. El artista, acostumbrado a explorar sus propios limites desde lo negativo, olvida sus miedos, mezclándolos con el placer. Un acto sexual, de alguna forma inconcluso, vivido como el primer y último contacto sexual entre dos desconocidos que emplearon a fondo su única hora juntos.